Un depósito enterrado mantiene el gasoil a temperatura constante, es estéticamente invisible y ocupa espacio en subsuelo. Sin embargo, requiere autorización específica, instalación especializada y mantenimiento diferente al aéreo. En esta guía te explicamos todo.
¿Está permitido un depósito enterrado doméstico?
Sí, con los permisos adecuados. La normativa ITC MI-IP 03 regula específicamente las instalaciones enterradas. Para uso doméstico (hasta 1.000 L), se permite pero requiere:
- Depósito homologado para uso enterrado (acero con protección catódica o PEAD)
- Prueba de estanqueidad antes de la puesta en servicio
- Sistema de detección de fugas
- Permiso de la CCAA (incluso para uso doméstico en la mayoría de comunidades)
Costes de instalación
| Elemento | Coste orientativo |
|---|---|
| Depósito enterrado 1.000 L | 800 – 1.500 € |
| Excavación y base de arena | 500 – 1.500 € |
| Instalación + tuberías | 800 – 2.000 € |
| Proyecto técnico + trámites | 400 – 800 € |
| Total orientativo | 2.500 – 5.800 € |
¿Merece la pena frente a un depósito aéreo?
En la mayoría de casos domésticos, no compensa. El coste es 4–6 veces mayor y la burocracia más compleja. Solo tiene sentido si:
- No tienes espacio en el exterior ni en el interior
- Normativa local del municipio prohíbe depósitos visibles
- Quieres máxima discreción estética (chalet de lujo, zona de alta visibilidad)
Alternativa recomendada: depósito exterior de doble pared
Para la mayoría de casos, un depósito aéreo de doble pared en el jardín o patio ofrece las mismas garantías de seguridad medioambiental que uno enterrado, con un coste 3–5 veces menor y sin trámites adicionales.