Si tu vivienda usa calefacción de gasoil, el depósito es la pieza clave de todo el sistema. La mayoría de averías en calderas de gasoil tienen su origen en un mal estado del depósito: agua, bacterias, sedimentos o un tamaño inadecuado. En esta guía te explicamos todo para que tu instalación funcione perfectamente durante años.
¿Qué tamaño de depósito necesito para calefacción?
Depende del consumo de tu caldera y del número de meses que quieras tener autonomía:
| Tipo de vivienda | Consumo estimado/año | Depósito recomendado |
|---|---|---|
| Piso pequeño o casa de campo | 500 – 800 L | 500 – 1.000 L |
| Casa familiar (150 m²) | 1.000 – 1.800 L | 1.000 – 1.500 L |
| Casa grande o mal aislada | 2.000 – 3.500 L | 2.000 – 3.000 L |
| Edificio o varios pisos | 5.000 L+ | 5.000 – 10.000 L |
Dónde colocar el depósito de calefacción
Interior (lo más habitual)
Sala de calderas, sótano o garaje. Ventajas: protegido de temperaturas extremas, menor condensación. Requisitos: ventilación adecuada, distancia de seguridad a la caldera, cubeto de retención si no hay solera impermeabilizada.
Exterior
Jardín, patio o zona adyacente a la vivienda. Ventajas: sin restricciones de espacio interior. Requisitos: depósito de doble pared o cubeto, protección contra impactos, acceso fácil para la cisterna.
Conexión del depósito a la caldera
La mayoría de calderas domésticas de gasoil tienen un consumo de 2–4 litros/hora. El combustible va del depósito a la caldera por gravedad o mediante una pequeña bomba de circulación integrada en el quemador. La instalación es sencilla pero siempre debe hacerla un técnico autorizado ya que afecta al funcionamiento del quemador.
Mantenimiento básico del depósito
- Cada año: revisar el nivel de agua en el fondo con pasta detectora
- Cada 2 años: cambiar el filtro de combustible
- Cada 3–5 años: inspección visual del estado exterior e interior del depósito
- Si hay problemas frecuentes en la caldera: análisis de contaminación bacteriana
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